La idea clásica de la religión es que el individuo necesita a esa estructura religiosa pues a través de ella descubre el designo de Dios para crearse a si mismo.
Vino nietzsche y dijo que el super hombre era aquel que se creaba a si mi mismo sin necesidad de Dios.
Pero, realmente, la espiritualidad es una fusión de las dos...
A Dios lo encuentras cuando eres capaz de crearte a ti mismo a través de Dios.
Cuando encuentras la divinidad en ti.
Y quizás para ello sea preciso de, si, las dos cosas anteriores. Primero una educación donde se te proyecta ese designo de lo que es verdadero, bueno y bello por alguien que lo encontró... Una adolescencia donde te defines a ti mismo en ocasiones dirigiéndote o en ocasiones esquivando aquello que se te ha enseñado. Y finalmente una madurez donde ves que necesitas conocer y contemplar a Dios en ti para crearte a ti mismo de la manera que siempre buscaste.
Y si, esto no significa que las generaciones y creencias sean estáticas, existe un cambio de generación a generación. Un evolución como lo ha tenido la propia iglesia y sus preceptos. Y eso está bien siempre que exista una coherencia con Dios. No con las escrituras, no con la estructura religiosa... (aunque puedan ser necesarias o parte del proceso). Lo importante es la coherencia con Dios en si mismo.
Y no me cabe ninguna duda de que si la humanidad lo pudo descubrir antes de las escrituras también lo puede encontrar ahora de manera natural sin ninguna influencia siempre que mire dentro de si buscando contemplar aquello que es más grande que uno mismo... Aquello que es la conciencia que abarca todo.
Y eso es porque no estamos solos. Hay seres que nos acompañan para guiarnos y siempre están ahí cuando les pides ayuda y agradeces.
Como Cristo, que camina de la mano de cada humano como un amigo.
Como los ángeles y arcángeles
Como la virgen y los santos (tanto si están como si no canonizados)
Como cualquier expresión de Dios en si mismo.
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