El estado es como un virus o parásito simbionte que una vez permitida su existencia seguirá creciendo hasta matar al sujeto huésped.
La única manera de que el estado no destruya al sujeto es un contexto Liberador en el que el propio estado planea su propia desaparición.
No significa que esa planificación sea en el corto plazo sino la convicción de dar las responsabilidades que actualmente monopoliza el estado externalizándolas del individuo.
Tampoco significa que imponga esa liberación directa o indirectamente por contexto si no que la permita.
Por ejemplo:
El estado puede hacer un sistema de jubilaciones donde existan fondos públicos y privados y sea el individuo el que decide si aporta al fondo público o al privado.
Eventualmente se puede dar la libertad de no obligar a aportar a un fondo. Pero es imposible el salto cuando la gente opta por la opción estatal más barata o cuando ni tan siquiera tienen la opción de elegir.
La única manera de que esas responsabilidades las gestione el individuo de manera efectiva es, precisamente, permitiendo que el individuo tome esa responsabilidad por si mismo eligiendo una opción privada antes que una estatal.
Por ello el estado tampoco puede tratar de ocupar el puesto de las privadas sino sólo la gestión más básica. El individuo responsable es el que se da cuenta lo que más le conviene y lo lleva a cabo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario