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domingo, 18 de mayo de 2014

El amor y el querer: el respeto y la posesión.

Cuando yo deseo para ti lo que tu deseas para ti, entonces te amo.
Cuando yo deseo para ti lo que yo deseo para mi entonces no te amo, sino que me amo a  través de ti, es decir: te quiero.
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La diferencia entre el amor y el querer está en la idea de posesión, es decir, la idea de que uno cree que sabe lo que es mejor para otro. Así pues la idea del bien y el mal no tienen nada que ver con el amor o el odio sino con la imposición.
Puesto que lo que uno decide que es lo mejor para si mismo siempre va a ser lo mejor para si mismo en un momento dado debería de respetarse para cada persona su libertad individual mientras no chafe la de los demás.
Este tema tan trascendental es la base de la libertad, es la idea que relaciona la libertad con el amor, en la práctica el amor da libertad a través del respeto, es decir: a través de no creer que uno sabe lo que es mejor para otro. (no puedes respetar a los demás si crees que hay una única verdad, pues los verás como falsos, es decir: malos) Sin embargo todos tenemos muy claro siempre lo que es mejor para nosotros, eso es, lo que hacemos. Aunque la mente se empeñe aveces en lo contrario el propio estado de tribulación de aquel que duda de sus actos es quizás precisamente el mejor camino para lo que uno desea conseguir si uno está dispuesto a mirar cara a cara a sus miedos para observarlos, aceptarlos, amarlos y respetarlos.
En ese momento desearás para todos lo que ellos desean para si mismos aun cuando lo que ellos desean para si mismos no tenga nada que ver con lo que tu deseas para ti mismo,
Bajo esta idea es muy fácil alcanzar acuerdos de clase Ganar-Ganar, es decir, un acuerdo donde todos sus participantes ganen. Es muy dificil hacer eso si piensas que tu modo de ver las cosas se debe de imponer a aquellos que no piensan como tu porque "eres el rey", "porque eres mayoria", "porque lo tuyo es lo bueno y lo demás es malo", "o porque te sale de ahi".
Este es el autentico modo de hacer política y democracía. En una autentica democrácia nadie permitiría nunca tampoco que otro le obligara a hacer lo que otro dice que es mejor para uno mismo. Aún cuando eso le cueste la vida, porque la libertad es más importante que la propia vida y aún cuando digas que piensas distinto así es como todos somos y así es como actuarás, y si no me crees observate a ti mismo y escucha a tu experiencia.
La victima que no hace nada para deshacerse de su verdugo es tan cómplice de su situación como el verdugo. Y no es algo que incluya a la sociedad, es algo entre tu y el verdugo. Nadie te va a ayudar a deshacerte del verdugo, ningún gobierno ni ningún partido te va a salvar de la crisis pues nadie va a hacer por ti lo que tu no puedes hacer por ti mismo. Lo único que que tienes que hacer es liberarte a ti mismo de aquel que te ha dicho que tu no eres libre de decidir lo que es bueno y lo que es malo para ti a través de tu propia experiencia y eso es la salvación en si misma, de la crisis y de todo.

martes, 6 de mayo de 2014

El decálogo del respeto.

No es tan importante la opinión de la noticia como la evidencia de la percepción terrible de la noticia en si de aquel que la escribe o trata de promoverla y difundirla cómo de aquel que la lee y se identifica. Te dice su modo de ver el mundo y las cosas, te dice qué es lo importante para él o ella, para esa persona o grupo.

Así se ve como la corrupción suscita tanta indignación a unos votantes mientras que otros lo ven natural, o que la privatización de servicios públicos importantes para la supervivencia de la civilización como la alimentación, el agua, la energía, la sanidad o la educación suscite alarma en unos y alegría en otros, o que unos votantes piensen en la imposición de su opinión cuando se habla del aborto mientras que a otros apenas les llama la atención si los demás abortan o no pues lo respetan.

Sólo con ver aquello que unos y otros consideran terrible ya hay bastante.

Por ello:
Si piensas que algo que hace otro es tan terrible como para imponer tu punto de vista piensa otra vez.
Si piensas que la democracia está hecha para que la mayoría obligue a la minoría piensa otra vez.
Si piensas que sabes lo que es mejor para otro piensa otra vez.
Si piensas en juzgar constantemente a los demás por no ser como tu piensa otra vez.
Si piensas que eres incapaz de no juzgar a alguien al ver sus actos piensa otra vez.
Si piensas que la competencia es mejor que la cooperación piensa otra vez.
Si piensas que cualquier persona, grupo o valor material acuñado o sin acuñar está por encima de la vida y de los derechos básicos de las personas piensa otra vez.
Si piensas que actuar basándose en el miedo de que te dañen es mejor que actuar basándose en el amor de respetar a todos y su libertad piensa otra vez.
Si piensas que hay algo fuera de ti que tienes que cambiar piensa otra vez.
Si piensas que ser una buena persona con respecto a unos valores aprendidos es mejor que ser integro con lo que te dice el corazón piensa otra vez.


Aunque también está la opción de esforzarse por ver aquello que tus hermanos consideran magnífico en vez de enfocarse en lo terrible y luego tratar de fusionar sólo lo magnifico de cada parte allí donde sea necesario. Con voluntad de respeto todo encajará y los grupos se unirán en cooperación por un plan común y distinto que beneficia a todos. Pero eso sólo sucederá si dejamos de juzgar realmente lo que hace el otro y lo que es mejor para él porque de otro modo no llegaremos a un acuerdo. El sabe lo que es mejor para él, tu sabes lo que es mejor para ti. Llegad a un acuerdo donde los dos podáis vivir a vuestro modo en un mismo trozo de tierra, no parece tan difícil con el respeto. ¿no crees?