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miércoles, 12 de agosto de 2026

En "La noche oscura" (Cantico Espiritual) de San Juan de la Cruz se puede interpretar, también, un eclipse.

 Con esto del eclipse han surgido muchas interpretaciones espirituales de todo este asunto. Y, fuera de aquellos que siguen interpretaciones marcados por grupos ritualísticos, creo que la interpretación más interesante es aquella que puede tener un significado interno más allá de los rituales.

Y es que cuando el sol se oscurece quizás es una oportunidad para ver a ese sol interno, ese que está en todas partes y cada uno. Eso que podríamos llamar "Dios" pero no sólo la esencia causante sino también toda la cadena que llega hasta la expresión de nuestro ser: el "alma" ó el "espíritu".

Es curioso porque en la biblia se nombran "eclipses" u oscurecimientos del cielo en no menos de media docena de veces y siempre con un significado profundo. Y es por ello que incluso para aquellos que son cristianos y que no ven interpretaciones paganas esto podría tener un significado. 


En el Antiguo Testamento
- Amos 8:9 (800 a.C. aproximadamente): "Haré que el sol se ponga al mediodía y oscureceré la tierra en pleno día"
- Joel 2:10 y 3:15: "La tierra tiembla delante de él, el cielo se estremece; el sol y la luna se oscurecen, y las estrellas retienen su brillo"
- Isaías 13:10: "Por eso las estrellas del cielo y sus constelaciones no darán su luz; se oscurecerá el sol al salir, y la luna no brillará"
- Ezequiel 32:7-8: "Cuando te apague, cubriré los cielos y oscureceré sus estrellas; cubriré el sol con nube, y la luna no dará su luz"
- Exodo 10:21-23 (La plaga de las tinieblas): "Entonces Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya tinieblas sobre la tierra de Egipto, tanto que se puedan palpar"

Y también en el Nuevo Testamento
- Mateo 27:45 (La crucifixión de Jesús): "Desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena"
- También en Marcos 15:33 y Lucas 23:44-45. Lucas especifica: "el sol se oscureció".
- Hechos 2:19-20 (Discurso de Pedro): "Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra... El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre"

Y la no menos curiosa mención en el Apocalipsis

- Apocalipsis 6:12 (Revelación): "Y cuando abrió el sexto sello, miré, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre"
- Apocalipsis 8:12: "Y el cuarto ángel tocó la trompeta; y fue herida la tercera parte del sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas"

Que por cierto, no me parece baladí el hecho de que con la apertura del sexto sello se habla también no sólo de un eclipse de sol sino también de un eclipse de luna... Y que eso es exactamente lo que sucederá mañana 12 de agosto del 2026, justo además coincidiendo con el día donde mejor se verán las perséidas. (Además de con el terremoto de Colombia hace unos días)


Y es por todo ello que en estos momentos venideros de oscuridad transitoria se me ha ocurrido que era buen momento para revisar un poema de un santo como San Juan de la Cruz que, si bien tiene múltiples interpretaciones, no puedo evitar ver esa interpretación que ha surgido en este preciso momento.

 

Recordemos el poema de La noche Oscura:

 

CANCIONES DEL ALMA

1. En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.

2. A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

3. En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

4. Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

5. ¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

6. En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

7. El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.

8. Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado.

F I N

 

 

Y es precisamente en el párrafo 5 donde veo esa interpretación que podría interpretarse como un eclipse de sol.

El Amado (sol/Dios) en la amada (luna/La palabra) transformada. Y es que en el fondo durante un eclipse... ¡Es como si la luna se transformara en el sol tras la oscuridad! 

 Bueno, se puede interpretar de diversas maneras pero resalta esa transformación de uno en otro que se expresa tan claramente. 

Hace incluso que me pregunte si no será que San Juan de la Cruz  pudo ver algún eclipse a lo largo de su vida que le inspirara estas palabras dentro de este poema con gran significado más allá del eclipse y la "transformación".

Y es que yo veo altamente plausible que San Juan de la Cruz viera uno de los dos eclipses que vivió antes de escribir los Cánticos Espirituales. El de 1560 fue un eclipse visible en España (cuando San Juan tenía aprox 18 años) ó el de 1576 que fue visible en la Península Ibérica (cuando estaba en sus 30)

Y es que, aunque no sabemos exactamente cuando se escribió se sabe que este poema fue escrito, probablemente, entre 1577-1578 cuando estuvo en prisión (sólo un año o dos después de aquel eclipse) Aunque también podría haberlo escrito durante su estancia en El Convento de Los Mártires (Granada) donde San Juan escribió gran parte de su obra entre 1578 y 1582.

Y aunque el texto entero habla de una transformación interna que posiblemente podría ser una experiencia espiritual relacionada con su estancia en la cárcel, me parece curioso que use esa metáfora que se parece tanto a un eclipse, que además también se ha interpretado no sólo en el cristianismo sino en muchísimas religiones como un símbolo de transformación.

 

 

En todo caso, no creo que exista una interpretación única a como la abundancia de humanos que somos puede interpretar subjetivamente un eclipse. Y pienso que, aunque algunos tengan cierta aversión por el eclipse por prejuicios contra aquellos que hacen rituales paganos que puedan incluir sacrificios de animales... Creo que un eclipse es algo cósmico que va mucho más allá de lo que los humanos podamos pensar, decir o hacer. Es algo que iba a pasar independientemente de todo lo demás.

 

Y además considero imposible que pase nada malo siendo iluminados por el Dios interno, la esencia, el Dios que es y nos causa. Entendiendo que lo que causa y lo causado es, esencialmente, un mismo proceso. Quizás una pista de esa famosa afirmación bíblica "Dios está en todas partes".

Y más con toda la guía que tenemos:

Con el hermano tomándonos de la mano.
Aquel que nos dijo que todos lo eramos
Y que solo dejó un mandato que fue amarnos.

 


Y es que incluso si buscamos otras interpretaciones no tienen porque ser tampoco erróneas mientras surjan de esa guía sin buscar hacer rituales raros externos, sino más bien: expectante a transformaciones internas como la que describe San Juan de la Cruz.

 

Por ejemplo: el sol como metáfora del ser o causa, del alma. La luna como metáfora de la mente / espiritu santo / el verbo / la palabra, y la tierra como metáfora de lo que se expresa / el verbo hecho carne:

Y de repente un día la mente se pone en medio de la esencia y de la expresión... Y se materializa un evento tan fascinante. Y desde aquí vemos al sol como nunca antes. Vemos su corona, las perlas de luz de Baily que habitualmente cubre su inmensa luz...

Es, sin duda, una experiencia religiosa.